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jueves, 2 de abril de 2015

LAS PALABRAS NO SON INOCENTES

"Emitir juicios sobre otros es un arma de doble filo, no tanto porque podamos equivocarnos en los juicios que haces de ellos, sino porque podríamos estar revelando más de una verdad acerca de nosotros mismos.”

Hablar mal y a espaldas de otros, es una mala costumbre o hábito que lamentablemente  encontramos en casi todas las organizaciones, y esta mala práctica, tiene la característica de expandirse como un virus que termina contaminando la cultura organizacional, si no se toman oportunamente las medidas para combatirlo.

Cualquiera que sepa de un agricultor que utiliza aguas contaminadas para regar sus hortalizas o frutales, pensaría que este sufre de un trastorno mental, que está loco. Paradójicamente, cuando trabajadores y muy especialmente, ejecutivos o jefaturas hablan mal y a espaldas de superiores, pares o colaboradores, están precisamente haciendo eso: contaminando la cultura organizacional con opiniones y juicios – casi siempre infundados – que promueven la desconfianza y la desunión; dos aspectos claves para la efectividad y el buen desempeño de cualquier organización.

¿Y si no tiene sentido, entonces por qué lo hacemos?


¿Qué puede motivar a una persona a hablar mal de otra, destacando o burlándose de su aspecto, decisiones, errores o forma de actuar? Por una parte, cada vez que esto ocurra y no hay consecuencias, esto sería una evidencia que se trata de una organización donde los liderazgos no tiene interés en cuidar la cultura organizacional; o sea, según la analogía agraria anterior, a sus líderes no les preocupa si la están envenenando o no.

Por otra parte, también sería un hecho que cualquier ejecutivo que tiene ese tipo de comportamiento, en realidad, no estaría buscando mejorar el clima ni tampoco el nivel de efectividad de su equipo; simplemente lo que está haciendo es elevar su propio ego e intentar sobresalir a costa de opacar o menospreciar a otro. Es decir, esta conducta tiene que ver con la baja autoestima, como dijo David Fischman, “La fuerza del ego equivale a la reacción que ejerce un resorte cuando es comprimido. Cuando el resorte de nuestra autoestima está baja o comprimida, el ego trata por cualquier medio de subirla, sin embargo, todos sus mecanismos siempre son soluciones temporales de una valía y sensación de seguridad insustancial, nunca llegan a elevar la autoestima”. Hablar a espaldas y resaltar los errores de otros o no reconocer los propios errores, son solo algunos ejemplos de ello. Según Fischman, la inseguridad y la baja autoestima serían el motivo más generalizado y la principal causa del "pelambre" al interior de las organizaciones.


Las opiniones personales o juicios


Creo que es importante aclarar y comprender que las opiniones o juicios son actos del habla, que a diferencia de las afirmaciones (por ejemplo, “hoy es lunes o son las 3 de la tarde”), los juicios no son una descripción de eventos o hechos comprobables. Los juicios (Por ejemplo, “Juan es un flojo”) equivalen a dar un veredicto y como tal, generan nuevas realidades, es decir, traen consecuencias en acciones y reacciones.

Otro aspecto relevante a tener presente es lo que se llama: la otra cara de los juicios. Según Rafael Echeverría, Friederich Nietzsche nunca olvidó que “Toda opinión es siempre dicha por alguien, y al emitirla, esta revela quién es, y particularmente, revela la emoción desde la cual lo dice”. O sea, cuando emitimos un juicio no solo hablamos del juicio mismo, sino que también develamos quiénes somos. Si las personas tuviéramos presente esta distinción, si fuéramos conscientes de eso, con toda seguridad pensaríamos mejor las cosas antes de emitir juicios respecto de otros.

Tres reglas básicas para combatir esta mala práctica


1.      Respeto por el "legítimo" otro: Tener, cuidar y fomentar una conducta básica e indispensable en toda sana convivencia: respetar al otro, incluso ante la legítima discrepancia. Respetar y hacer respetar para que nadie se refiera de mala forma de otros, muy especialmente cuando la persona aludida no se encuentra presente.
2.      Compromiso con lo dicho. Antes de dar un opinión, asegúrese de que esta será un aporte a la conversación, de lo contrario no lo haga. En cualquier caso, la opinión o juicio siempre debe estar limitado al ámbito o dominio de observación en el que se hace (por ejemplo, trabajo, familia, vida personal, etc.) y además, debe ser una opinión fundada, es decir, contar con las evidencias que la sustenten. Por ejemplo, “Juan es incumplidor en su horario de llegada, este mes a llegado atrasado 5 veces”.
3.      Dar el ejemplo. Es el primer pilar de la gestión por coherencia organizacional y la principal fuente generadora de confianza. Las dos primeras reglas difícilmente podrán funcionar si primero no se da el ejemplo. No se puede exigir a otros lo que no somos capaces de brindar.

Resumiendo


Cuando en la organización se tolera la emisión de juicios infundados o hablar a espaldas de otros, se está beneficiando a la competencia. El pelambre envenena la convivencia y crea en la organización bandos de “buenos” y “malos” que finalmente deterioran la comunicación, lo cual crea un clima de desconfianza y debilita la efectividad de toda la organización. La idea es gastar las energías en mejorar la organización, generar un mayor bienestar, ser más efectivos y exitosos en superar a la competencia, no al revés.

Reflexionando

¿En qué aspectos de tu vida (personal o laboral) sería bueno cambiar o eliminar el hábito de emitir juicios infundados? 

¿Qué tanto se cuida en tu equipo, el clima y la cultura organizacional en este ámbito?

lunes, 3 de marzo de 2014

LA EFECTIVIDAD PERSONAL EN EL DIA A DIA

Los cinco principios clave

Durante el año 2013 colaboré con diferentes organizaciones y personas, y en la práctica he comprobado que hay una "necesidad" bastante común que aflora de manera recurrente; y que desde mi punto de vista tiene mucho que ver con la búsqueda de bienestar, o sea, las dificultades para ser más efectivo en el trabajo y en la vida personal.

Analizando diferentes contenidos que he utilizado en esas actividades de formación, se me reiteran cinco principios claves, que se deberían tener presente para lograr esa efectividad y bienestar personal.

Principio #1 - Ver el Vaso Medio Lleno

Es clave mantener, cuidar y fomentar una Actitud Positiva y Proactiva muy especialmente frente a las dificultades o eventos adversos, porque la actitud determinará la calidad y efectividad de las decisiones que tomemos. Para ilustrarlo, me hace mucho sentido el pensamiento de Stephen Covey: "Lo que determina la vida de las personas no es lo que les pasa, sino como deciden actuar frente lo que les pasa". Y esto tiene todo que ver con la actitud, esa "actitud madre" que aflora desde el temperamento de cada uno pero que también se puede educar, con el aprendizaje personal, con la práctica diaria de tener pensamientos positivos y de darnos respuestas positivas frente a las dificultades. Porque son los pensamientos positivos los que nos llevan a tener actitudes positivas, y la magia o "el secreto" de esto, es que hay una relación directa entre actitud y resultado: una actitud positiva nos llevará la mayor de las veces a un resultado exitoso; y una negativa a un resultado no deseado.

Principio #2 - Escuchar para Entender

La comunicación efectiva está centrada en el escuchar: escuchar con los oídos, los ojos y el corazón. Este principio tiene que ver con el acto de poner atención y no interrumpir, como también, en ver las cosas desde el punto de vista del otro. Uno de los malos hábitos más comunes en la actualidad, precisamente está en que las personas no escuchan para entender, escuchan para contestar. Esta práctica no solo genera mayor desconfianza, también fomenta la división y radicalización de las posiciones. Por el contrario, cuando escuchamos queriendo entender, no solo se abren mayores posibilidades, además, nos ayuda a sentirnos más seguros a la hora de expresar y sostener opiniones. Las posibilidades de ser más efectivos, se multiplican cuando queremos escuchar y entender las ideas y sentimientos del otro, entonces el sentido está puesto primero en entender y luego, en ser entendido.
   

Principio #3 - Lograr las Metas con Equilibrio y Asertividad    

Este principio apunta a una condición básica para ser efectivos y generar buenos resultados - especialmente en el largo plazo - que es, tener un propósito y buscar el logro de este pero tomando en cuenta la forma y respeto con que interactuamos con las personas que nos relacionamos. Es decir, no se trata de conseguir las cosas que buscamos, a costa de pasar a llevar a los demás o de no considerar los efectos que nuestras conductas producen en los que están alrededor. En esto, la asertividad o el ser asertivo es clave, porque corresponde a ese comportamiento que está equidistante entre la pasividad y la agresividad. El comportamiento asertivo es el que nos permite ser directos, honestos, considerados y orientados a la acción, diciendo "no" cuando no queremos algo, cuidar tanto ser respetados como respetar a los demás. Y cuando surgen los conflictos, ser asertivos implica buscar una solución Gana-Ganar.

Principio #4 - Primero Conócete y Conocerás a los demás
  
Las personas somos, pensamos y actuamos de diferentes maneras, y a pesar que esto es obvio y de sentido común, rara vez se actúa en coherencia con ello, por el contrario, las personas solemos actuar y manifestarnos como si el pensamiento propio fuera una "verdad" revelada, como si mí razón fuera "la" razón y todas las demás razones quedaran supeditadas a ella. Este principio contiene dos aspectos. El primero es que las opiniones de los demás son tan legítimas como las propias y el hecho, de no estar de acuerdo con ellas o no compartirlas, no significa que esas otras opiniones no sean legítimas. El segundo aspecto, tiene que ver con el temperamento, es decir, con esa forma de comportamiento e interacción social que todos tenemos de forma natural; y que al conocerlo y aceptarlo como propio, eso se transforma en una poderosa fuente de liviandad y de bienestar. Al reconocer y saber en qué fluimos y nos desenvolvemos con eficacia y donde no, nos hace más creíbles y confiables; y tiene la gran ventaja que nos permite entender también a los demás en sus fortalezas y en sus limitaciones; cuestión clave para tomar mejores decisiones, más realistas, efectivas y adecuadas al logro de nuestros objetivos.

Principio #5 - La Responsabilidad es Personal...¡Yo me hago cargo! 
  
Con mucha frecuencia oigo a las personas entregar sus opiniones, refiriéndose a "la gente..." o a "uno..." con gran desplante y locuacidad. Sin embargo, cada vez que usan esos términos, creo que en realidad están hablando de todos menos de ellos mismos; y este hábito o comportamiento genera una sensación de falta de compromiso y de poca responsabilidad sobre lo que expresan. Es muy diferente decir: "la gente aquí llega atrasada"... a decir, "aquí nosotros llegamos atrasados"; o "uno es ignorante"... a decir, "yo soy ignorante". En las primeras frases es evidente que hablamos de todos menos de nosotros mismos, y en las segundas, lo que se dice sí tiene que ver con quién lo expresa, porque la persona se está incluyendo y aludiendo, se está haciendo parte de sus dichos, es decir, está involucrada, se hace cargo de lo que está diciendo y eso genera transparencia y confianza. Como dijo Frederic Chopin: "Toda responsabilidad eludida se convertirá en un fantasma que perturbará nuestro sueño". Expresarse desde el YO brinda la posibilidad de crecer, de tomar conciencia y de hacernos responsables de nuestros dichos, y tomar un compromiso personal y desde ahí, construir nuestro camino de bienestar.
       
Resumiendo


Teniendo presente y practicando estos cinco principios, las posibilidades de mejorar, de ser más efectivos y aumentar nuestro bienestar se multiplican enormemente. Para ponerlos en práctica simplemente se necesita tomar la decisión de comenzar a usarlos, y escuchar de qué manera nos estamos expresando. También puede ayudar muchísimo, reflexionar y compartir con quienes nos conocen bien, tanto en lo laboral como en lo personal, algunas preguntas tales como:  

  

Para reflexionar...  
  • ¿Qué tan positivamente estoy reaccionando frente a las dificultades?  
  • ¿Cuando tengo un propósito claro, me ocupo solo de avanzar o también de mi entorno?  
  • ¿He intentado conocer cómo me ven los demás o qué tanto, soy como yo creo ser?  
  • ¿Busco hacerme cargo de las circunstancias o ellas definen mi forma de actuar?  
  • ¿Tiendo más a justificarme o hacerme cargo de mis acciones?